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Atracciones de Acapulco

Plaza Alvarez o ZocaloPlaza Álvarez o Zócalo: es la plaza principal de la ciudad y uno de los pocos espacios que muestran las líneas arquitectónicas del antiguo Acapulco. Es un remanso de tranquilidad, con refrescantes fuentes de agua, variada vegetación y bancas que invitan al reposo.

Catedral de Nuestra Señora de la Soledad: sus sencillos rasgos arquitectónicos muestran influencias españolas y moriscas, destacando sus cúpulas que se asemejan a las torres bizantinas de las mezquitas. Su interior está decorado con azulejos, mientras que el piso está cubierto con mosaicos dorados. Fue edificada en 1930 y, antes de ser templo, sirvió como locación de un filme cinematográfico.

Fuerte de San Diego: fue construido por los españoles para protegerse de los corsarios y piratas que asolaban las costas de Acapulco, con la intención de atacar a los barcos Galeón de Manila y Nao que retornaban del oriente cargados de valiosas mercancías. El fuerte -remodelado en 1776- es de piedra y tiene una forma pentagonal. Sus numerosos recintos están rodeados de fosas de protección. Está localizado en la calle Hornitos N° 1, colonia Centro y, en la actualidad, es sede del Museo Histórico de Acapulco.

Museo Histórico de Acapulco: sus 10 salas albergan exhibiciones permanentes y temporales que reflejan la historia de Acapulco desde los primeros vestigios humanos (3,000 a.C.) hasta la actualidad, pasando por la conquista española, la relación comercial con el oriente, los ataques de los corsarios y piratas y la revolución mexicana. Además se presentan espectáculos musicales y obras de teatro.

Galería Dolores Olmedo: la casa de una reconocida mecenas y coleccionista de arte es ahora un rincón de la cultura de Acapulco. Dentro de sus obras de incalculable valor, destaca un mural de Diego Rivera quien aprovechó su estadía en 1956 para pintar al dios Quetzalcóatl, al que representó como una serpiente emplumada. La galería se encuentra en la avenida costera Miguel Alemán 4455.

Capilla Ecumenica de la PazCapilla Ecuménica de la Paz: en la zona más elevada de Acapulco (402 msnm) los esposos Trouyet decidieron crear un espacio de armonía y espiritualidad, que recibiera -sin distingo alguno- a creyentes de todas las religiones. Así nació esta capilla y su gran cruz de 42 metros de altura, que puede ser vista desde cualquier punto de la ciudad. Localizada en la exclusiva zona de Las Brisas, la capilla cuenta con mirador que ofrece un impactante panorama de la bahía de Acapulco.

Centro Internacional de Convenciones Acapulco: es el corazón cultural de la ciudad. Cuenta con salas de teatro, como la Netzhualcoyotl y la Juan Ruiz de Alarcón y amplios jardines donde se realizan coloridas presentaciones folclóricas, con música y danza de la región. Tiene una extensión de 34 acres y su diseño arquitectónico muestra líneas modernas y prehispánicas.

Mercado de artesanía Noa Noa: localizado en la zona de Hornos, reúne hermosos y singulares trabajos, llenos de creatividad y buen gusto. Destacan las piezas elaboradas con piedras preciosas y minerales. Los precios también son muy interesantes.

Parque Papagayo Roller: también llamado Ignacio Manuel Altamirano. Tiene 21 hectáreas de extensión, "sembradas" con juegos infantiles, toboganes, un tren escénico, lanchas de pedales, una pista de patinaje y hasta un antiguo galeón español. Se encuentra muy cerca del centro de Acapulco, entre las avenidas Insurgentes y Avilés.

Playas
Caleta CaletillaCaleta y Caletilla: son dos de las playas más tradicionales de Acapulco. Ambas presentan aguas bastante quietas, debido a que la corriente del Pacífico es interceptada por la isla Roqueta que se encuentra justo en frente de ellas. Ideales si se busca un mar sereno y acogedor, además, son escenarios perfectos para la práctica del buceo. En la playa la Caleta se encuentra el acuario de la ciudad: Mágico Mundo Marino, que exhibe una gran variedad de peces exóticos, cocodrilos y focas, entre otras especies. Cuenta con un museo oceanográfico, un aviario, sala de videos, piscina con toboganes y un club de playa. Desde aquí parten los barcos con dirección a la isla Roqueta.

Tamarindo, Hornos y Hornitos: playas idílicas con enhiestas palmeras, arena suave y mar sin furia que permite baños interminables y la práctica de deportes acuáticos. Pero eso no es todo, al despuntar el día se puede ver a numerosos pescadores que preparan sus lanchas antes de aventurarse al Pacífico. Están localizadas entre los hoteles Las Hamacas y Paraíso Acapulco.

Condesa: es una de las más populares de Acapulco. Diversión en el mar de fuerte oleaje, pero también en los bulliciosos centros comerciales y en los restaurantes de exquisitos potajes. Aquí siempre hay algo que hacer: tal vez jet esquí, esquí acuático, windsurf, vela, snorkeling o bungee jumping desde 50 metros de altura; quizás, simplemente, disfrutar el inagotable ambiente festivo que se apodera de la atmósfera de la playa, localizada en la Zona Dorada de la avenida costera Miguel Alemán, el corazón turístico de Acapulco.

Icacos: es la playa más extensa de Acapulco. Comienza a la altura del hotel Presidente, donde las olas son enérgicas e impetuosas, y termina en el hotel Hyatt Regency, lugar en el que la mar -contradictoriamente- se muestra mansa y dormida. Por sus características es ideal para la práctica de los deportes acuáticos que se desarrollan en la superficie marina. Dentro de Icacos está el Parque Acuático o Centro Internacional de Convivencia Infantil (CICI), que ofrece espectáculos con delfines y focas. Además cuenta con toboganes, piscinas y mini acuario, entre otras atracciones.

Pichilingue: es la playa de los famosos. Muchas celebridades del jet-set internacional tienen lujosas villas en este exclusivo balneario, al que llegan para disfrutar de las relajantes aguas del Pacífico. Si usted tiene alma de papparazzi, anímese a abordar los yates que navegan cerca de Pichilingue. Con un poco de suerte podrá ver a algún famoso reposando en la arena o enfrentándose a las olas; si no, tendrá que conformarse con admirar solamente el paisaje marino.

Puerto MarquezPuerto Márquez: ayer fue refugio de piratas; hoy, es la playa favorita de los lugareños, quienes llegan hasta aquí para dorarse bajos los arrulladores rayos del sol, disfrutar apetitosos platillos a base de mariscos y alegrarse el día con bebidas refrescantes. De olas mansas y de profusa vegetación, esta playa localizada en la bahía Puerto Márquez es excelente para la práctica del buceo, el snorkel y el esquí acuático.

Revolcadero: su nombre evidencia la beligerancia que presenta el Pacífico en esta zona de Acapulco. En esta playa el oleaje es fuerte, arrebatado, impetuoso, además suelen presentarse constantes resacas, por lo que no es muy adecuada para nadar; sin embargo, los surfistas encuentran en las aguas encabritadas un desafiante paraíso. También se pueden realizar divertidas cabalgatas en sus orillas kilométricas. Se encuentra en la carretera escénica (llamada así porque ofrece a los viajeros un hermosos paisaje) que conduce al aeropuerto cercano a Puerto Márquez.

Barra Vieja: es una pequeña isla localizada a 27 kilómetros de Acapulco. En su alrededor se unen las aguas del río Papagayo y las de la laguna Tres Palos, además existe un ramal que la conecta al océano Pacífico. En esta playa se pueden dar largos paseos a caballo. Es conocida también por el exquisito pescado a la talla, un potaje típico que se prepara en sus restaurantes.

Pie de la Cuesta: si bien sus aguas embravecidas espantan a los bañistas, sus mágicos y encendidos atardeceres atraen a numerosos visitantes, convirtiéndola en una playa sumamente interesante. Además, mientras se espera la despedida del astro rey, es casi indispensable degustar los sabrosos platillos ofrecidos en sus acogedores restaurantes o galopar por la arena, llevando las riendas de un brioso caballo.

La Quebrada: todos los días valientes clavadistas se lanzan al mar desde este acantilado de 35 metros de altura, como parte de un espectáculo que se ha convertido en una de las estampas turísticas tradicionales de Acapulco. El acto es escalofriante e inolvidable, especialmente en la noche, cuando los arriesgados jóvenes saltan con antorchas encendidas en sus manos.

La QuebradaEl famoso acantilado no es natural y se formó luego de que se dinamitara un cerro, el cual quedó partido en dos, originándose la imponente formación rocosa que desde 1934 es utilizada por los clavadistas.

La Quebrada se encuentra muy cerca de la playa Caleta, a pocos minutos del centro de la ciudad, yendo por la avenida López Mateos. Si usted desea ver los saltos desde una posición privilegiada, trasládese al lugar llamado La Plancha. Eso sí, camine con cuidado porque la zona es resbalosa.

Tlacopanocha: en sus aguas tranquilas desembarcan los aguerridos hombres de mar, luego de sus duras faenas en el Pacífico. Se encuentra al lado del muelle, muy cerca del Zócalo de Acapulco.